He escrito en varias ocasiones sobre este tema, pero es que las cifras alarmantes de
agresiones físicas y psicológicas que en muchos casos tienen consecuencias fatales y que
engrosan las tristes listas de homicidios y suicidios motivadas por ataques de celos, ameritan
seguir conversando sobre el tema.

Los celos hacen parte de las respuestas emocionales de las personas frente a sus necesidades
psicológicas de pertenencia, afecto y reconocimiento. Es normal sentir miedo ante la amenaza
de perder el cariño, la permanencia o la atención de quienes amamos. También hacen parte del
pacto de“exclusividad” que se da en las relaciones de pareja y cuando existen motivos como la
presencia de un tercero, constituyen una reacción comprensible.

Pero cuando los celos son desproporcionados y se experimentan con gran intensidad y
frecuencia invadiendo la vida de la persona y causando constante sufrimiento a sí mismo y a la
pareja, existe una alta probabilidad de estar frente a un estado enfermizo que puede trastornar
al individuo, denominado celotipia. Quien la sufre experimenta una pasión obsesiva por el otro,
una sensación permanente de inseguridad y angustia producida por la percepción de amenaza
de un potencial rival y de la posibilidad de perder a la persona por quien siente afecto.
Estos sentimientos son muy fuertes, difíciles de controlar y desbordan a la persona llevándola a
reacciones extremas con consecuencias en muchos casos graves, que ella en su crisis no
alcanza a dimensionar. Con frecuencia una manera de expresar estos sentimientos de enojo y
frustración es a través de la violencia y la agresión.

Pero aún sin llegar a estos extremos, también tienen un efecto lesivo en la relación, pues las
sospechas enfermizas y constantes de ser víctima de un engaño amoroso de un engaño
amoroso, lastiman a la pareja y llevan al otro a un estado de tensión, angustia,
aislamiento, nerviosismo y en algunos casos también de agresividad como una reacción a su
comportamiento.

Este es un trastorno que puede ser tratado con éxito si quien lo sufre tiene conciencia de lo que
le pasa y toma la decisión de realizar una intervención eficaz y oportuna. Muchas
terapias ayudan a descubrir el origen, que generalmente es la mezcla de muchas variables de
orden individual, rasgos de personalidad, pero también de tipo cultural,y orientan sobre las
acciones para manejarlas adecuadamente.

Les comparto algunos comportamientos que pueden ser señal de alarma:

– Observar, investigar y verificar permanentemente lo que hace la pareja con desconfianza,
con el fin de encontrar pistas y datos que confirmen sus dudas.
– Interpretar muchas actitudes de la otra persona como amenazantes y sacar conclusiones
que se califican como contundentes.
– Justificar los malos tratos físicos, emocionales a psicológicos ala pareja bajo el argumento
de tener pruebas de su engaño
– Experimentar constantemente y sin razones evidentes sentimientos de duda acerca de la
fidelidad, compromiso y afecto de la pareja
– Examinar constantemente los objetos de la persona, el celular,esculcar los bolsillos, revisar
la agenda en busca de algún dato llamativo
– Hacer acusaciones infundadas, con el interés de encontrar argumentos para dar soporte a
sus conjeturas
– Necesitar estar junto a la persona de manera exclusiva todo el tiempo
-Desaprobar sin razón las relaciones de la pareja con susamigos, familiares, compañeros de
trabajo

Publicado en el Diario la Crónica del Quindío, Marzo 1 de 2015 por MARIA ELENA LOPEZ