¿Ha tenido en alguna ocasión ganas de decir las cosas más terribles, gritar, romper cosas, dar alaridos, llorar como si lo hubieran contratado para inundar el mundo, azotar puertas, correr sin que nadie lo alcance?  Es muy probable que muchas de las situaciones que usted encuentra en su diario vivir familiar ponen a prueba sus niveles de tolerancia. Es posible que en algunas ocasiones usted salga bien librado, mientras que en otras, la pérdida de control le gane.

Perder el control es una de las manifestaciones más comunes de un momento de intolerancia. Usted puede llegar a sentir que la angustia, la ansiedad, la frustración, la indignación o la humillación lo invaden y le hacen perder la cabeza en momentos en que, definitivamente, no soporta una situación o una persona. Una de estas emociones, quizá la más intensa que se puede llegar a sentir, es la ira.

Cuando el organismo empieza a experimentar la ira, el ritmo cardiaco se acelera y ciertas hormonas, como la adrenalina, estimulan la energía del organismo para reaccionar con fuerza. La sangre fluye hacia las manos, para apretarse en puños o para agarrar algún elemento y defenderse. Adicionalmente se empieza a generar más cortisol, la hormona del estrés, que si se produce en cantidades exageradas o por un tiempo mayor, empieza a generar deterioro en el organismo.

Al observar a una persona con rabia, vemos que su rostro enrojece, sus facciones se muestran tensas y sus manos se contraen. Cuando estas manifestaciones físicas empiezan, hay que estar alerta y tomar una decisión para no dejarse inundar por la rabia, pues un ataque de ira puede ocasionar daños irreversibles en las cosas, lesionar las relaciones con las personas y, además, afectar su salud y armonía interior. La creencia popular que sostiene que “Una persona con rabia es incontrolable”, no es tan cierta. Existen varios métodos y alternativas que si se trabajan con constancia y voluntad resultan muy efectivos para lograr controlar los “ataques de ira”.

Claves para que la ira no le gane

– Cuando sienta que la rabia lo inunde cuente hasta 10 y respire profundo. Esto le ayudará a calmarse.

– No deje que sus pasiones le ganen a su cabeza. Tenga conciencia acerca de las reacciones que está teniendo

– Tome un poco de distancia de la situación o persona con la que está enfadado. Esto le permitirá pensar mejor y buscar soluciones al conflicto.

– No se quede callado ni oculte sus sentimientos, más bien aprenda a expresarlos de manera respetuosa.

– Argumente de manera inteligente, es decir, sin agresiones.
– Busque actividades que le permitan aliviar el estrés y dejar salir las emociones. Haga ejercicio,

medite, salga con sus amigos, ríase y disfrute.

Tomado del Diario La Crónica del Quindío, Abril 14 de 2013 por MARIA ELENA LOPEZ